jueves, 22 de agosto de 2013

La función del periodismo - Juana Regués



Hoy en día, debido al gran avance de Internet, no hace falta más que encender la computadora e ingresar a la red para encontrarnos sumergidos en una sobre abundancia de información que no siempre parece ser confiable. La gran libertad de expresión de la que se goza en la web hace que cualquier persona pueda subir información, cuya veracidad muchas veces no es controlada. Pero por otro lado, la web también sirve a una multiplicidad de medios de información, en función de una difusión más rápida y cómoda (en el sentido de que uno puede leer casi cualquier diario o escuchar cualquier radio del país o del mundo desde la comodidad de su casa). En base a esto se plantea un problema importante en el área periodística: ¿qué función cumple actualmente el periodismo? Veremos, a partir de un análisis de dos textos que intentan responder a esta cuestión, cómo el periodismo parece responder a una noción de verdad subordinada por los intereses económicos y políticos. Se verá en este análisis la forma en que se utilizan distintas herramientas lingüísticas en la argumentación, tales como metáforas, modalidades oracionales, etc. El primer texto elegido que se analizará será http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/10567435/Una-breve-reflexion-sobre-el-periodismo-argentino.html. Por otro lado, en comparación con el primero, se analizará el siguiente texto que también intenta responder dichos interrogantes: http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2005/07/10/z-1011460.htm.
El primer texto comienza diciendo “La represión al pueblo qom de Formosa dejó en evidencia, una vez más, cómo funciona el periodismo en los grandes medios de comunicación”. Este “una vez más”, además de ser un adverbio de frecuencia, tiene evidentemente una connotación semántica negativa: no sólo expresa que dicha situación ya se había dado en un pasado, sino que implica también una actitud de profunda indignación e impotencia hacia la forma en que funcionan los grandes medios de comunicación.
Continúa diciendo “Las radios, canales de televisión y diarios cercanos (o acríticos) al Gobierno enfocaron inicialmente la represión como un enfrentamiento”. Con esta aclaración entre paréntesis el autor del artículo cae en la falacia de la causa falsa, es decir que postula que dichos medios son acríticos al gobierno debido a la cercanía que tienen con este. El término cercano aquí se presenta de una forma vaga, o poco clara: ¿cercano en qué sentido? ¿Ideológicamente, económicamente?. Tenemos aquí, según el Principio de Cooperación de Grice, un ejemplo de violación de la máxima de Modalidad que dice “sea claro”, y de la máxima de cantidad, puesto que no dice todo lo que es necesario para completar la información que está transmitiendo.
 Continuando en su argumentación contra los medios que están a favor del gobierno de turno, Darío Aranda escribe “Mostraron cómo todos los ámbitos del Estado nacional jugaron la gran mayoría de las veces contra la comunidad qom”. La utilización del verbo jugaron nos sugiere una metáfora en la cual se representa la realidad como un juego de poder ejercido por el Estado Nacional.
Adentrándose en especulaciones acerca de por qué el periodismo se comporta de tal manera, el autor realiza dos hipótesis.  En la primera expresa “En las redacciones gana terreno un periodismo de escritorio que se resiste a abandonar el aire acondicionado o la calefacción” claramente de forma metafórica: los términos como “ganar terreno” y “resistirse a abandonar” adoptan un sentido de tinte bélico en la oración, como diciendo que el “periodismo de escritorio” (vemos además el calificativo que utiliza para denominar esa forma de ejercer el periodismo)  está ganando algún tipo de guerra.
En la segunda hipótesis dice “En las redacciones también está presente una cuestión de clase social que hace negar (o dudar) el genocidio indígena (tan similar en sus prácticas a la última dictadura militar)”. En primer lugar, implica que hay gente que niega las circunstancias de los indígenas sólo por el hecho de pertenecer a determinada clase social. Cae  aquí nuevamente en la falacia de la causa falsa. En segundo lugar, hace una aclaración entre paréntesis con la cual pretende comparar la forma de gobierno actual con la del último gobierno militar. El autor está implicando con esta aclaración que el gobierno de turno no tiene nada de democrático, por el contrario, emplea prácticas llevadas a cabo durante el gobierno de facto. Pero no se detiene aquí, sino que continúa argumentando falazmente (con la falacia antes nombrada) : “Por eso no denuncian como violaciones a los derechos humanos los padeceres indígenas y por eso mismo no miden con la misma vara los asesinatos de la clase media urbana que las represiones contra los luchadores del campo profundo”. Además de atribuirle una causa falsa a las consecuencias que aquí se citan, toma como causa la implicatura antes mencionada (que el gobierno actual emplea las prácticas que se llevaban a cabo en la dictadura), la cual  viola la máxima de Cualidad postulada por Grice que sostiene que no podemos decir algo de lo que no se tenga prueba suficiente.
Queda claro a lo largo de todo el texto el acto ilocutivo (es decir este acto indirecto e intencional distinto del tipo de oración que se expresa) que lleva a cabo el señor Darío Aranda: convencer al lector de que el gobierno actual es una suerte de dictadura encubierta bajo las banderas de la democracia, y demostrar que los medios de comunicación que siguen su línea se dedican a ocultar la realidad.
Analizaremos ahora parte del segundo texto, que se planteará también cuál es el rol del periodismo en la actualidad, partiendo desde el mismo copete, el cual expresa “Espina dorsal de las democracias cada vez más masivas, el periodismo es una actividad siempre en la cuerda floja, que debe tender un puente equilibrado y crítico entre el poder y la opinión pública.”. En este breve fragmento, Wiñazki se vale, a través de las palabras del sociólogo Dominique Wolton, de los recursos metafóricos que son el periodismo como espina dorsal de las democracias y el periodismo como actividad en la cuerda floja, las cuales apuntan a la tesis que se sostiene en este artículo: que el periodismo es lo que hace posible que se sostengan las democracias siendo el que legitima la información y la convierte en comunicación entre los políticos y la opinión pública.
         Continúa la entrevista hablando del papel del periodismo en el seno del gran avance de Internet y de la investigación que se hace acerca de la opinión pública. En el marco de este tema, el entrevistado hace uso de otra metáfora: “Los periodistas se cortan las piernas abandonando su trabajo de investigación para hacer únicamente comentarios de sondeos”.
                Más adelante Wolton postula su teoría de cohabitación, por la cual prefiere los medios tradicionales por sobre Internet. Allí argumenta que “En los medios tradicionales conviven la diversidad, los intereses disímiles. Los temas diversos cohabitan en los medios tradicionales, tal como debería cohabitarse en la sociedad.”, en cambio “En Internet ocurre exactamente lo contrario. Quien se conecta tiende a buscar lo que le interesa sólo a él mismo.”. De esto se sigue la conclusión de que  Internet debilita los vínculos sociales. Luego de esta conclusión, el entrevistado hace una aclaración un tanto peculiar al decir “De todos modos no hay que equivocarse. Internet es completamente disfuncional con el autoritarismo.”. Esta aclaración violaría la máxima de Relevancia del Principio de Cooperación de Grice, la cual postula que hay que decir cosas relevantes, a menos que, además de la conclusión expresada anteriormente, también haya una implicatura: no sólo Internet debilita los vínculos sociales, sino que también suprime la libertad, puesto que eso es el autoritarismo.
         De esta forma, queda claro cuál es el acto ilocutivo de la última parte del texto: convencer al lector de la superioridad de los medios tradicionales, donde el periodismo ejerce un papel más que importante.

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