jueves, 22 de agosto de 2013

"La Argentina es un museo de un debate que ya desapareció" - Sergio Puértolas



Es el título del artículo, publicado en La Nación, que ya es toda una definición. En primer lugar, es una sentencia que no deja nada librado al debate, no hay preguntas ni búsqueda, solo certezas, y tal como es el estilo periodístico, ya el título es un resumen del reportaje donde el lector ya sabrá que es lo que va a encontrar a lo largo del texto.
Algo que está implícito en el texto: “Existen problemáticas que abarcan todo el mundo y son motivo de debate en todo el mundo”.
El problema con Argentina sería una cuestión de tiempos, estamos atrasados en este debate.
En cierta manera puede decirse que es verdad, ya que las grandes ideas de occidente tienen origen en Europa, y luego llegaron a América.
Ideas como la República, la soberanía, la independencia y la igualdad, primero han tenido un origen y un debate en Europa, y luego, comenzaron a ser debatidas en América.
También podemos extraer de este título, otra falacia que está implícita, que es, el eurocentrismo, los problemas de Europa son los problemas del mundo, y no es tan así, los graves problemas religiosos, por ejemplo, importantes en Europa y Asia, no tienen la misma importancia en América, y como falencia podríamos mencionar una cierta dependencia cultural, producto de nuestro origen, que nos impidió un debate propio, una cultura propia y una manera de abordar la vida y los problemas propia de América, algo que, de a poco, está cambiando y, a pesar de Sorman, comienza a notarse un debate sobre la problemática americana independiente de culturas foráneas.
Luego el autor de la nota incluye un subtítulo: “El intelectual francés analiza al kirchnerismo”. Del título al subtítulo se produce un abrupto cambio, un giro y una reducción, de Argentina al kirchnerismo, de algo amplio y vago a algo más reducido y especifico.
La primera oración dice que Sorman cree que el kirchnerismo no tiene nada para enseñarle al mundo y a continuación, que el libre mercado es eficiente, pero no es justo. Existe, en este caso, la intención implícita, diría una implicatura, de no superar en este análisis, el estrecho margen de la economía, y dentro de la economía, todavía más, el estrecho margen del debe y el haber.
Podría analizarse también lo siguiente: Si el libre mercado no es justo. ¿En que sentido es eficiente? Sobrevuela la totalidad de la nota, algo cercano a la falacia de la autoridad puesto que a un economista se lo pone, por ejemplo, como autoridad en materia de derecho.
Dice Sorman estar a favor de la redistribución de la riqueza, siempre y cuando “haya algo para redistribuir”, cualquier economista sabe que desde hace décadas, en todo el mundo la productividad del trabajo viene aumentando mucho más rápido que el aumento poblacional. Debería haber, y de hecho existe sobradamente la suficiente riqueza en el mundo para que no exista nadie en condiciones de extrema pobreza si la riqueza se repartiera, por lo tanto el argumento es falso.
Sostiene Sorman que el Estado de bienestar es “populismo auténtico” y el kirchnerismo “discurso populista sin ninguna sustancia”. En realidad nunca fue así, en este caso esta muy presente tanto la vaguedad, como la ambigüedad. “Estado de bienestar” y “populismo” tienen un significado muy amplio y cambiante.
Siguiendo con la concepción cultural eurocéntrica, “Estado de bienestar” siempre se aplicó a los estados europeos de cierto estilo progresista, y “populismo” se reservó como un concepto despectivo para ser aplicado a los gobiernos de América latina, de estilo “popular”, un concepto bastante vago también, y para ser también aplicado a los regímenes autoritarios europeos.
Es Ernesto Laclau, quien está intentando en estos tiempos, resignificar el concepto de “populismo” de forma un poco confusa y con poca suerte. Sobre Laclau, Guy Sorman dice: “No se quien es”, aquí la implicatura es evidente, se trata de restarle importancia a Laclau, no se si de parte de Sorman o de parte del periodista, diría más bien que el interés por quitarle importancia a Laclau es de parte del periodista, es el periodista el que entrecomilla y elige determinados enunciados para resaltar en lugar de otros, en esa forma se va orientando la nota hacia donde el periodista quiere. Toda nota periodística, sobre todo gráfica, termina diciendo más o menos lo que el periodista quiere decir, el entrevistado es una excusa de la cual se podría prescindir.
Luego de una breve presentación, el periodista de La Nación intenta divinizar a Sorman con estas palabras de un sentido casi místico: “siembra una iluminación tras otra a lo largo de una explicación”, para hacer de Sorman un pensador indiscutible, en un iluminado. Es un autor de más de veinte libros, y “amigo del ex presidente francés Nicolas Sarkozy”, como si eso fuera importante, es otra falacia de autoridad, porque se otorga importancia a alguien porque es amigo de Sarkozy, algo que no parece un hecho relevante.
El periodista, un poco pregunta y otro poco afirma: “Para usted, Estado de derecho y respeto por las instituciones, son claves para el desarrollo económico: en Argentina no parecen ser conceptos con plena vigencia”. Aquí se está, en realidad, transmitiéndole a la gente que en Argentina no se respetan las leyes, es lo que esta implícito en la pregunta, y se invita al entrevistado a sumarse a esta opinión.
El estado de derecho y el respeto por las instituciones, son conceptos de gran vaguedad y ambigüedad (le faltó al periodista agregar lo de “seguridad jurídica”) son todos conceptos que cada quien los acomoda como mejor le conviene.
Si, dice Sorman, Argentina es única, Brasil, Chile, Peru, ya aprendieron, Argentina no.
“Brasil, Chile, Peru, Ecuador, todos están de acuerdo en que se necesita democracia, libre mercado, etc” aquí se comete, seguramente una falacia de atribuir al todo la opinión de algunas partes, ya que habrá algunos brasileros, chilenos, etc, como así también hay argentinos que piensan eso, pero generaliza Sorman, indebidamente y concluye: Brasil, Chile, Peru.
El periodista le menciona la opinión de Naomi Klein, sobre que existe una especie de complicidad de los poderosos para utilizar el libre mercado en beneficio propio. Una obviedad.
Sorman usa una falacia ad hominem: “Naomi Klein es una especie de mujer de negocios… las teorías del complot venden”.
Parece que Sorman subestima el ejercicio crítico en Argentina, cae en un estereotipo muy europeo. “la idea es que todos deberíamos estar en el mismo bote. El peronismo es esto: yo tengo razón, usted debe sumarse a mi causa”, parece que el pensador francés tiene un conocimiento superficial del peronismo.
“El papel del intelectual es mantener una distancia crítica”, dice Sorman.
“Creo que he sido mucho más crítico con Sarkozy (con quien coincide ideológicamente) que con otros políticos precisamente porque yo era muy cercano a Sarkozy”. Aquí se comete una falacia, que es conocida en teoría radical como “falso crítico”, que consiste en criticar aspectos superficiales y formales del sistema, sin desarrollar una crítica del sistema en sus aspectos radicales y esenciales

Análisis de la épica opositora - Juan Reyes



Marcos Aguinis, “El veneno de la épica kirchnerista”, La Nación, martes 21 de agosto del 2012.

Marcos Aguinis es un reconocido escritor argentino, que ha publicado artículos en varias partes del mundo. Se caracteriza, entre muchos de sus aspectos, su tinte ideológico liberal y anti populismo. En este artículo llamado “El veneno de la épica kirchnerista” utiliza varios argumentos falaces y ambiguos con el fin de asociar al actual gobierno constitucional de Argentina, con el de los feroces autoritarismos genocidas del siglo XX (como por ejemplo el nazismo).  Es un artículo muy rico en conceptos y argumentos, pero se intentará esbozar los más polémicos y evidentes.

Empezando por el título que lleva el articulo, cargado de un gran contenido filosófico. Es muy llamativo el uso de la palabra “épica”, relacionando tal genero literario con el actual discurso dominante en Argentina. Se encarga de descalificar la función social del “mito” (épico) que sirve como base para la construcción de un modelo de país determinado. Posicionándose claramente en un paradigma racionalista, del iluminismo (que pretende iluminarnos con la luz de la razón). La épica del kirchnerismo, similar a la épica de los primeros gobiernos peronistas,  es la que construye un mito popular, con el fin de crear la identidad de un pueblo con el proyecto político que se intenta establecer. Y aquí es donde dicho autor, toma distancia con los gobiernos de carácter populista. Donde el veneno, que contrae es similar al veneno del nazismo, fascismo y todo autoritarismo que dejó cifras de muertes y torturas en la historia. Esta relación forzada, que tiene como único objetivo desprestigiar lo estudiado, se la conoce como la falacia de Godwin.

De esto se va a encargar en los dos primeros párrafos. De atacar al mito con el cual se construye el actual proyecto político, y desvalorizar los conceptos tales como “nacional y popular”, “derechos humanos”, “justicia social”, etc., sin profundizar la problemática sobre tales. En su relación forzosa sobre el actual gobierno, y los autoritarismo (como por ejemplo el de Corea del Norte), nos deja una posible implicatura. Amenaza que si le seguimos dando poder, podría ocurrir un “socialismo salvaje”. También hace referencia sobre “el Eternauta” y la “bella dama”, con el único fin de desprestigiar sin dar argumento alguno.
Con el correr de las líneas, profundiza la falacia de atinencia, específicamente  Argumentum ad hominem. Ya que describe la historia personal del ex presidente Néstor Kirchner, no desde una perspectiva crítica a sus políticas o proyectos, sino desde una simple denigración a su persona.
“(…) instalado en la Casa de Gobierno, puso en marcha una política autoritaria desprovista de piedad. Reformó la Constitución para ser reelegido hasta que él mismo dijese basta. Persiguió a los medios de comunicación con dientes de lobo para conseguir la supresión de toda crítica. Amedrentó al Poder Judicial. Pisoteó a la oposición. E impuso la identidad entre Estado y gobierno o -más claro aún- entre Estado, gobierno y él mismo. La fórmula del omnipotente Luis XIV”. Entre líneas se puede percibir el grado de agresión que parece criticar el mismo desde un principio. Es claro que la reforma de la constitución no es para gobernar hasta que él mismo quisiera, sino de hacerlo todas las veces que el voto democrático lo estableciera. Desde ahí intenta describir un posible autoritarismo y lo compara con Luis XIV de Francia, recurriendo a la falacia de Godwin.

A continuación expone: “No se sabe por dónde circularon los dólares, cuánto perdieron o ganaron los depósitos. Es un trayecto tan misterioso como el tenebroso viaje al que fue sometido el cadáver de Evita.”. Aquí no solo hay una comparación absurda (ya que no hay puntos en común entre ambos hechos), sino que también se encuentra la intención de separar la imagen de Evita del gobierno de Néstor Kirchner, que tantas veces revindicó. Violando de tal manera la máxima de Grice de cualidad (“no diga algo de lo que no tiene pruebas suficientes”).
Explícitamente se ve, que el veneno de dicha épica consiste en el personalismo y el autoritarismo. La supuesta falta de proyectos políticos y su constante asociación con la imagen de Luis XIV. Las consecuencias de tal veneno serían terribles. Me gustaría nombrarlas para reflexionar acerca de ella:
o   La “ingratitud” con la cual se alejó de Duhalde y Lavagna, sin profundizar demasiado en dichos casos, con el único fin de demonizar al expresidente. Violando la máxima de Grice de cantidad (“sea todo lo informativo que se requiera”).
o   El “escrache”, que como bien sabemos es un hábito de los movimientos piqueteros y de otras agrupaciones, que suele acompañar una causa de justicia. Pero es más que claro que no es algo inventado por dicho gobierno. La cuestión estaría, en que nunca repudió tales eventos (ni reprimió) ya que es parte de la libertad que nos brinda la convivencia en democracia. Esto sería una falacia informal de composición, lo que ocurre en ciertas agrupaciones sociales se atribuye a la complejidad y al poder de turno.
o   Gracias a la épica kirchnerista ya no se pueden reunir familias enteras ni grandes grupos de amigos porque estalla la confrontación.. Debido a que esto es improbable (científicamente), sería bueno pensar si el debate político que se ve insaturado en la sociedad, es motivo de que no se puedan reunir familias enteras ni amigos. Parece que hay tal grado de rechazo al debate político, que se busca un extremo fatal para evitar que esto suceda. A esto se lo denomina falacia de la pendiente resbaladiza “Slippey Slope”, debido a la vuelta del debate político en el común de la gente, se destruyen las relaciones familiares y amistosas.
o   Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación.” Aquí no solo se repite la falacia de Godwin sino que se profundiza hasta el punto de posicionar a la juventud del genocidio alemán mejor formada que las juventudes militantes actuales. Si fuera cierto lo que el autor expone sobre meter la mano en los bienes de la nación, se le pediría que haga las denuncias correspondientes. Así evitaría volver a caer en la violación de la máxima de Grice de cantidad ya mencionada.
Para culminar el autor critica a la gente que se siente representada por Cristina Fernández, la actual presidenta y esposa del fallecido Néstor Kirchner. Desde  su preocupación de un intelectual opositor, que ve cómo parte de la población se identifica y defiende no solo a una persona, sino también a un proyecto. También habla de la reelección indefinida, otros temas que alerta a un sector de la sociedad, desde una especulación sin fundamentos (ya que hasta el momento no existe tal proyecto), y la supuesta violación del estado de derecho. Crítica que se hace común a los gobiernos que promueven un intervencionismo estatal al mercado.
El artículo es rico en redacción, y es bastante atrapante. Si bien no puedo coincidir con el acto ilocutivo del mismo, creo que refleja claramente el pensamiento y prejuicios de un sector de nuestra sociedad.

La función del periodismo - Juana Regués



Hoy en día, debido al gran avance de Internet, no hace falta más que encender la computadora e ingresar a la red para encontrarnos sumergidos en una sobre abundancia de información que no siempre parece ser confiable. La gran libertad de expresión de la que se goza en la web hace que cualquier persona pueda subir información, cuya veracidad muchas veces no es controlada. Pero por otro lado, la web también sirve a una multiplicidad de medios de información, en función de una difusión más rápida y cómoda (en el sentido de que uno puede leer casi cualquier diario o escuchar cualquier radio del país o del mundo desde la comodidad de su casa). En base a esto se plantea un problema importante en el área periodística: ¿qué función cumple actualmente el periodismo? Veremos, a partir de un análisis de dos textos que intentan responder a esta cuestión, cómo el periodismo parece responder a una noción de verdad subordinada por los intereses económicos y políticos. Se verá en este análisis la forma en que se utilizan distintas herramientas lingüísticas en la argumentación, tales como metáforas, modalidades oracionales, etc. El primer texto elegido que se analizará será http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/10567435/Una-breve-reflexion-sobre-el-periodismo-argentino.html. Por otro lado, en comparación con el primero, se analizará el siguiente texto que también intenta responder dichos interrogantes: http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2005/07/10/z-1011460.htm.
El primer texto comienza diciendo “La represión al pueblo qom de Formosa dejó en evidencia, una vez más, cómo funciona el periodismo en los grandes medios de comunicación”. Este “una vez más”, además de ser un adverbio de frecuencia, tiene evidentemente una connotación semántica negativa: no sólo expresa que dicha situación ya se había dado en un pasado, sino que implica también una actitud de profunda indignación e impotencia hacia la forma en que funcionan los grandes medios de comunicación.
Continúa diciendo “Las radios, canales de televisión y diarios cercanos (o acríticos) al Gobierno enfocaron inicialmente la represión como un enfrentamiento”. Con esta aclaración entre paréntesis el autor del artículo cae en la falacia de la causa falsa, es decir que postula que dichos medios son acríticos al gobierno debido a la cercanía que tienen con este. El término cercano aquí se presenta de una forma vaga, o poco clara: ¿cercano en qué sentido? ¿Ideológicamente, económicamente?. Tenemos aquí, según el Principio de Cooperación de Grice, un ejemplo de violación de la máxima de Modalidad que dice “sea claro”, y de la máxima de cantidad, puesto que no dice todo lo que es necesario para completar la información que está transmitiendo.
 Continuando en su argumentación contra los medios que están a favor del gobierno de turno, Darío Aranda escribe “Mostraron cómo todos los ámbitos del Estado nacional jugaron la gran mayoría de las veces contra la comunidad qom”. La utilización del verbo jugaron nos sugiere una metáfora en la cual se representa la realidad como un juego de poder ejercido por el Estado Nacional.
Adentrándose en especulaciones acerca de por qué el periodismo se comporta de tal manera, el autor realiza dos hipótesis.  En la primera expresa “En las redacciones gana terreno un periodismo de escritorio que se resiste a abandonar el aire acondicionado o la calefacción” claramente de forma metafórica: los términos como “ganar terreno” y “resistirse a abandonar” adoptan un sentido de tinte bélico en la oración, como diciendo que el “periodismo de escritorio” (vemos además el calificativo que utiliza para denominar esa forma de ejercer el periodismo)  está ganando algún tipo de guerra.
En la segunda hipótesis dice “En las redacciones también está presente una cuestión de clase social que hace negar (o dudar) el genocidio indígena (tan similar en sus prácticas a la última dictadura militar)”. En primer lugar, implica que hay gente que niega las circunstancias de los indígenas sólo por el hecho de pertenecer a determinada clase social. Cae  aquí nuevamente en la falacia de la causa falsa. En segundo lugar, hace una aclaración entre paréntesis con la cual pretende comparar la forma de gobierno actual con la del último gobierno militar. El autor está implicando con esta aclaración que el gobierno de turno no tiene nada de democrático, por el contrario, emplea prácticas llevadas a cabo durante el gobierno de facto. Pero no se detiene aquí, sino que continúa argumentando falazmente (con la falacia antes nombrada) : “Por eso no denuncian como violaciones a los derechos humanos los padeceres indígenas y por eso mismo no miden con la misma vara los asesinatos de la clase media urbana que las represiones contra los luchadores del campo profundo”. Además de atribuirle una causa falsa a las consecuencias que aquí se citan, toma como causa la implicatura antes mencionada (que el gobierno actual emplea las prácticas que se llevaban a cabo en la dictadura), la cual  viola la máxima de Cualidad postulada por Grice que sostiene que no podemos decir algo de lo que no se tenga prueba suficiente.
Queda claro a lo largo de todo el texto el acto ilocutivo (es decir este acto indirecto e intencional distinto del tipo de oración que se expresa) que lleva a cabo el señor Darío Aranda: convencer al lector de que el gobierno actual es una suerte de dictadura encubierta bajo las banderas de la democracia, y demostrar que los medios de comunicación que siguen su línea se dedican a ocultar la realidad.
Analizaremos ahora parte del segundo texto, que se planteará también cuál es el rol del periodismo en la actualidad, partiendo desde el mismo copete, el cual expresa “Espina dorsal de las democracias cada vez más masivas, el periodismo es una actividad siempre en la cuerda floja, que debe tender un puente equilibrado y crítico entre el poder y la opinión pública.”. En este breve fragmento, Wiñazki se vale, a través de las palabras del sociólogo Dominique Wolton, de los recursos metafóricos que son el periodismo como espina dorsal de las democracias y el periodismo como actividad en la cuerda floja, las cuales apuntan a la tesis que se sostiene en este artículo: que el periodismo es lo que hace posible que se sostengan las democracias siendo el que legitima la información y la convierte en comunicación entre los políticos y la opinión pública.
         Continúa la entrevista hablando del papel del periodismo en el seno del gran avance de Internet y de la investigación que se hace acerca de la opinión pública. En el marco de este tema, el entrevistado hace uso de otra metáfora: “Los periodistas se cortan las piernas abandonando su trabajo de investigación para hacer únicamente comentarios de sondeos”.
                Más adelante Wolton postula su teoría de cohabitación, por la cual prefiere los medios tradicionales por sobre Internet. Allí argumenta que “En los medios tradicionales conviven la diversidad, los intereses disímiles. Los temas diversos cohabitan en los medios tradicionales, tal como debería cohabitarse en la sociedad.”, en cambio “En Internet ocurre exactamente lo contrario. Quien se conecta tiende a buscar lo que le interesa sólo a él mismo.”. De esto se sigue la conclusión de que  Internet debilita los vínculos sociales. Luego de esta conclusión, el entrevistado hace una aclaración un tanto peculiar al decir “De todos modos no hay que equivocarse. Internet es completamente disfuncional con el autoritarismo.”. Esta aclaración violaría la máxima de Relevancia del Principio de Cooperación de Grice, la cual postula que hay que decir cosas relevantes, a menos que, además de la conclusión expresada anteriormente, también haya una implicatura: no sólo Internet debilita los vínculos sociales, sino que también suprime la libertad, puesto que eso es el autoritarismo.
         De esta forma, queda claro cuál es el acto ilocutivo de la última parte del texto: convencer al lector de la superioridad de los medios tradicionales, donde el periodismo ejerce un papel más que importante.

"¿Hasta cuándo?" - Roberto Mendiondo



El presente trabajo es un análisis de la noticia ¿Hasta cuándo? y de los posteriores comentarios de lectores expresados junto a la edición digital del Diario La Nación del día Viernes 20 de julio de 2012 (http://www.lanacion.com.ar/1491874-hasta-cuando); en el marco de la cátedra de Filosofía del Lenguaje de la Universidad Nacional del Sur.
1.     Observaciones aisladas.
“El Gobierno menosprecia la seguridad ciudadana” supone un juicio demasiado concluyente como para estar al comienzo de un texto. Sólo alguien que forme parte del gobierno podría conocer con certeza la veracidad de este enunciado. No siendo este el caso, y para no suponer que el autor/la autora del texto faltó a la máxima de cualidad (diciendo algo de lo que no estaba seguro/a) creo que debe interpretarse como una hipótesis a demostrar en el resto de la nota. Aquí asoma también la ambigüedad en el uso de la palabra  “Gobierno”. En nuestro país el gobierno está constituido por tres poderes y, dentro de cada uno de ellos, existen diferentes niveles o jerarquías. Sin embargo, la mención en el último párrafo acerca de la execración de jueces, fiscales, autoridades provinciales y locales por parte del gobierno deja ver que el término representa solamente al Poder Ejecutivo Nacional. Esta idea se confirma en la conclusión – a mi criterio inatinente – de que “… la inseguridad ha de ser la herencia abominable que han de dejar dos gobiernos seguidos de una misma familia”.
            “Y no lo es menos [no es menos casual] la relación imbricada entre el delito que produce muertos y heridos en ocasión de robo, con el consumo de drogas por adolescentes y casi niños ajenos a experiencias educativas y, sobre todo, al trabajo…” Parece una generalización apresurada que exista tal relación, y el párrafo entraña riesgo de esconder una falacia de causa falsa. Aún admitiendo la primer conexión delito que produce muertos/ consumo de drogas y sin que el texto aclare el sentido de la misma – si se delinque para consumir, si se consume para delinquir, si ambas cosas o si alguna otra – cabe preguntarse por qué generalizar el delito y el consumo en los adolescentes y niños, y yendo más lejos en los que son ajenos a experiencias educativas o laborales. Creo que si quien escribe la nota quisiera justificar con datos estadísticos este párrafo se vería en serias dificultades.
            “Un sistema más irresponsable que perverso” pretende que dicho sistema es ambas cosas.
            “… que los delitos violentos sean de más fácil comisión que antes y su prevención y desarticulación mucho más compleja y costosa” no tiene sustento alguno en la editorial y parece muy difícil de comprobar aún fuera de ella, contando con estadísticas y datos que aquí no se aportan.
            A la afirmación de que “cabe sólo al Estado el ejercicio monopólico de la fuerza” la sigue un resto de párrafo claramente irrelevante. Se abre una nueva cuestión que nos pasea por hechos ocurridos hace treinta años, diferentes a los de la actual discusión. No logro determinar si se intenta captar adhesiones, desviar el eje temático, generar una polémica o simplemente aumentar el volumen de palabras para cubrir las necesidades de la publicación.
            El siguiente párrafo: “Con una ligereza que espanta…” contiene según creo la falacia más peligrosa del texto. Una nueva aparición del tema “menores” y el estreno de la cuestión “inmigrantes”, implican que jóvenes y extranjeros que delinquen ocupan un lugar central en lo que hace a inseguridad. Al menos obligan al lector a hacer inferencias en ese sentido. Una vez más, no se presentan datos que avalen semejante idea y – como la reflexión se cierra en el mismo párrafo – se corre el riesgo de interpretar estos elementos como una falsa causa del tema tratado.
            Se exponen luego una serie de hechos fácilmente comprobables, aunque de características dispares y que no necesariamente realizan aportes  a la hipótesis inicial. En medio de ellos aparece una contradicción entre la pretendida novedad de algunos delitos – que corresponderían a los dos últimos gobiernos – y hábitos de la gente para contrarrestarlos a los que se califica de “inveterados”. Me inclino a pensar que se trata sólo de un mal uso que se ha dado a un adjetivo elegante.
            Más tarde se utilizan cuantificadores notoriamente vagos en “La mayoría de los sospechosos están libres y muchos de quienes cometieron delitos lo han hecho durante salidas transitorias de la cárcel” - la itálica es mía- y a continuación otra generalización apresurada; que haya delitos que no se denuncian no invalida las estadísticas en general.
            El párrafo final, cuyo análisis adelanté para tratar el uso de la palabra “gobierno”, consta de una pregunta compleja y una oración final cuyo acto ilocutivo no me resulta claro. “El relato sobre esta época ha comenzado a escribirse” puede funcionar como expresión de deseo, propuesta, amenaza, o ser simplemente un eslogan vacío de contenido pero con ciertas pretensiones de belleza e importancia que permiten cerrar la nota con estilo. La pregunta compleja, en tanto, esconde algo más grave; la injustificada pretensión de que el tema seguridad es “el primero de los deberes públicos”.
2.     Observaciones generales.
Analizadas las particularidades, cabe preguntarse por el acto ilocutivo general del texto. Al parecer se trata de un reclamo al Poder Ejecutivo Nacional en relación a la toma de decisiones vinculadas al tema seguridad/inseguridad. Pero en ningún momento se explicita cuáles son las acciones que se pretenden. Sí por la negativa, ya que el último párrafo condena los ataques a las autoridades “resueltas a velar por la seguridad individual y colectiva con la firmeza legal necesaria”.
Pero la complejidad del tema es evidente y cualquiera que reclame por una solución debería prestar atención a muchos otros factores que no asoman en la nota: las leyes y los legisladores, los jueces “garantistas”, las policías provinciales, las cárceles y servicios penitenciarios que también son jurisdiccionales son posibles ejemplos.
Entonces, puede interpretarse otra posible intencionalidad en la editorial: el ataque a la familia que llevó adelante los dos últimos gobiernos. Según esta lectura el tópico elegido (la seguridad) se convierte en una excusa para denunciar algo así como una ideología, ya que la multiplicidad de factores antes mencionada restringe la posibilidad de acción directa del Poder Ejecutivo Nacional – aunque por supuesto no lo exceptúa de responsabilidad en el tema.
Los comentarios que siguen a la nota amplían el tema llevando el debate más allá de lo que el propio artículo se interesa en proponer. Sin extenderme en un análisis de cada uno pueden citarse ejemplos de contextualización de la problemática particular en un panorama general,[i] denuncia de la complejidad del asunto,[ii] de la carencia de datos aportados,[iii]de la responsabilidad de los diferentes actores[iv] e incluso de la de los medios de comunicación[v]. Existen algunos comentarios que llaman la atención sobre estas variables[vi] aún dentro de los que apoyan la nota.
El siguiente es un listado de los hechos comprobables que expone la nota:
·         Vecinos generan mapas del delito
·         Hay asesinatos a policías
·         Casas con balcones, rejas, sistemas de seguridad y garitas
·         Prosperan las empresas de monitoreo
·         Hay “entraderas”, “salideras” y  “hombres araña”
·         Se organizan asambleas vecinales y redes por internet
·         Se convoca a marchas de protesta
·         Hubo 18 asesinatos en 36 días en la Provincia de Buenos Aires
Desde mi punto de vista, no alcanzan individualmente ni en conjunto para apuntalar la hipótesis de que el gobierno menosprecia la seguridad ciudadana. Salva de más contradicciones la aclaración “es a la vez una sensación y una realidad”, que anticipa dos ángulos diferentes de interpretación de cada hecho.
Concluyendo, la dificultad para encontrar en el texto un mayor número de falacias se debe a la carencia de argumentación real. La nota hace afirmaciones categóricas que no derivan de razonamientos, convirtiéndose así en una colección de lugares comunes; una conversación carente de rigor, aceptable en la peluquería o en la cola del banco, pero no en una producción  periodística. ¿Sobre qué base puede sostenerse? De un lado, el que escribe conoce muy bien al público cuyo asentimiento desea ganar. Del otro, la sobrevaloración histórica del medio nos hace pensar que nuestra idea se legitima si aparece escrita en el diario. Un doble engaño que no contribuye a mejorar el nivel de debate.


[i] elanalista, comentario 14
[ii] javo81 y canosos, comentarios 23 y 46 respectivamente
[iii] Vicente2006, comentario 44
[iv] jorgeeedu, comentario 30
[v] rafael1435, comentario 53
[vi] HenriC y lilizul, comentarios 21 y 36 respectivamente